Mi nombre es Diego y soy el papá de Sofía. Éstas son nuestras historias.

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5 razones por las que tener hijos te hace más inteligente

1. Sueño Polifásico

Está comprobado que dormir en intervalos cortos a distintas horas es mejor que dormir 8 horas seguidas en la noche. De hecho, el patrón de sueño polifásico de varios de los grandes genios de la historia es similar al de los padres con hijos pequeños:

sueño polifásico

 [¿Qué tiene que ver el sueño polifásico con la inteligencia? Estos personajes tenían (supuestamente, lo encontré en otro artículo que no me preocupe en verificar) un patrón de sueño distinto, no se cuál era la (supuesta) utilidad, dudo que sólo seguir el patrón haya desarrollado algún tipo de inteligencia en ellos.]

2. Cambiar pañales mejora la coordinación

Cambiar pañales es una tarea que ayuda a desarrollar la coordinación entre la vista y las manos, así como la destreza motora en los padres. En un estudio realizado en EEUU [¡¿CUÁL ESTUDIO?! ¿En dónde fue publicado? ¿Qué publicación o institución reputable verifico el estudio?] se encontró que 86% de las personas que habían cambiado los pañales de sus hijos habían mejorado sus habilidades de manera similar a como mejoran estás habilidades en las personas expuestas a juegos de videos.[Incluso si existiera tal estudio, que diga que cambiar pañales aumenta la coordinación, por qué eso significaría ser más inteligente o siquiera tener más coordinación que quien no lo hace.]

3. Negocian con sus hijos

Las personas con hijos deben constantemente negociar con ellos, por lo que su habilidad para encontrar rápidamente algo que sea de interés para la otra parte, mejora muchísimo. Además el objeto de interés de sus hijos suele tener que cumplir ciertos requisitos: que sea saludable, que no vaya a causar problemas en la casa, que no ensucie, etc. De esta forma las personas con hijos son mejores negociantes que aquellos que no los tienen. [Esto es una invención horrible, es cualquier cosa, pero todo el tiempo este tipo de artículos busca conectar con el lado emocional de la gente que lo lee, con el esfuerzo que demanda "negociar" con los niños]

4. Comen más saludable

Las personas con hijos comen mejor que sus contrapartes sin hijos, dado que buscan lo mismo para sus hijos. En un estudio del IFT (Institute of Food Technologists) se encontró que las personas con hijos tenían un 78% de probabilidad de seguir una dieta hasta el final [Nuevamente sin fuente, existe el IFT, pero estoy seguro que no existe este estudio, principalmente porque me lo acabo de inventar], mientras que esta probabilidad era de sólo 21% para las personas sin hijos.

5. Desarrollan su paciencia

Bueno ya se me acabaron las ideas, si leíste hasta aquí, te felicito, yo lo hubiera cerrado como al segundo párrafo. Claramente este artículo ha sido escrito sin ningún fundamento y por alguien que no tiene idea de lo que está diciendo (yo). Me inventé una serie de razones que pudieran ir de la mano con un artículo tendencioso que mucha gente pudiera compartir sin siquiera abrir. ¿Quieres ayudarme con el experimento? Haz click en "fuentes" abajo.

Escrito por Diego Ferreyra. Fuentes.

Bueno, si estás leyendo esto es porque te preocupaste al menos de buscar que fuentes se habían consultado para escribir tanta barrabasada, o porque llegaste hasta el último párrafo y leíste las instrucciones antes de compartirlo. Artículos como este, sin fundamento, escritos por gente sin credenciales circulan la red TODO EL TIEMPO y la gente los comparte porque el titular los favorece, sin realmente pensar en lo que están diciendo.

Vuelve a revisar el artículo con las notas arriba.

Si llegaste hasta aquí, y quieres ayudarme, comenta "amén" en el post de Facebook y/o comparte el post con el mensaje "Amén".

No te metas con mis hijos

¿Se acuerdan cuando éramos adolescentes y todos nos jodíamos todo el tiempo? Cuando tenías que hacer algo como ir a caerle a una chica o salir a bailar en público y en medio del miedo se escuchaba la versión adolescente-de-los-noventas del grito de “cobarde!”

  • “jajaja se te hace agüita"
  • “se le achica el manicito”
  • “uy es una niñita”

El otro día nos reíamos de eso mi novia y yo, pero a la misma vez pensábamos lo fácil que se hace entender a la sociedad machista y retrógrada en la que vivimos hoy. ¿Cuál otro hubiera podido ser el resultado, si toda la adolescencia aprendimos que el valor de una persona estaba basado en el tamaño de su pene y la cantidad de testosterona que tuviera en su organismo?

Tampoco resulta sorprendente entonces que supuestos "padres de la patria" como Julio Rosas y Marco Miyashiro pretendan que la educación que reciban nuestros hijos sea la misma: una educación de machismo e intolerancia.

Escudados bajo el concepto inventado de “ideología de género” buscan levantar a los padres y madres de familia en contra del MINEDU, por querer dar una educación de igualdad para TODOS nuestros hijos. Acá los únicos que atacan a tus hijos son ellos, básicamente diciendo que no se merecen igualdad si son LGTBI y que por lo tanto el estado no debería asegurarles condiciones iguales de derechos. Ellos quieren que te indignes contra la educación de igualdad y no contra que tu hijo sea discriminado.

 No te dejes engañar por esta gente retrógrada y llena de odio, acá nadie está poniendo en peligro la identidad de tus hijos, por el contrario, se está buscando que puedan vivir en igualdad de derechos, sea quienes sean.

Y más allá de todo esto (y lo que realmente me da RABIA) ellos quieren manipular tu indignación (con su hashtag #NoTeMetasConMisHijos) para que en vez de pensar salgas a protestar. No dejes que ellos piensen por ti.

Sr. Rosas, Sr. Miyashiro, dejen de meterse con la sexualidad de mis hijos, con el útero de mi hija y con la educación de los peruanos.


Actualización: Me pasaron el link con el material del que se quejan. Si quieres dale una mirada tu mismo. Gracias Claudia!


Actualización 2 (30 Nov): El MINEDU en su cuenta de Twitter ha indicado que el material en cuestión no es vigente ni está en uso (Ver aquí). Para mayor referencia además, revisar El Currículo Nacional 2016.

La venganza es un plato que se come frío

Sofía me despierta de la siesta más profunda, una siesta propiciada por no uno sino DOS platos de carapulcra, seco y arroz (todo mezcladito como debe ser). Una de ESAS siestas. Viene a despertarme despacito porque sabe que no debería despertarme, pero no puede con su genio. Así que despacito me dice una vocecita: "Papiiiii, no encuentro el cargadoooor...".

  • "¿Y? Esa no es razón para despertarme..."
  • "Es que sólo tengo 10%..."
  • "Déjame dormir Sofía..."

5 minutos después, molesto porque claramente no iba a poder volver a mi siesta, llamé a Sofía.

  • "¿Buscaste en el cajón de tu velador?"
  • Sofía se va y regresa: "No está."

  • "¿Buscaste en el mueble blanco?"
  • Sofía se va y regresa de nuevo: "No está tampoco."

  • "¿En la sala?"
  • Por tecera vez se va y vuelve: "No, no está."

  • "¿Debajo de tu mesa de noche? ¿En la mesa de tu cuarto? ¿En el ropero? ¿Con las cosas de peinar? ¿Debajo de la cama?"

Sofía se va cada vez, y cada vez vuelve a decirme lo mismo, que no está por ningún lado el f*ckin cargador. Resignado, me levanto, busco en todos esos sitios, y sí pues, no está. Así que me siento en su cama para pensar, y ahí está, ENCIMA DE LA MISMÍSIMA CAMA, A VISTA Y PACIENCIA DE MI HIJITA LINDA ˆ&!@&#!@#!, ESTÁ EL &!*@#! CARGADOR.

En ese momento se rasga la tela del espacio-tiempo y llega desde el pasado una visión de 25 años atrás, en un departamento en Higuereta, en ella, mi madre aún joven, está mirándome a la cara y gritando "TE DIJE QUE TENÍA QUE ESTAR ACÁ, QUE BUSQUES BIEN! ACÁ ESTÁ!! OJALÁ UN DÍA TUS HIJOS TE HAGAN PAGAR TODO LO QUE ME HACES SUFRIR!!!"

Claramente, la venganza es un plato que se come frío, touché Madre, touché. Rubén Blades dijo que las cuentas del alma no se acaban nunca de pagar. Tenía toda la razón.

(foto por Stanislav Novak)

Fin de vacaciones

Hoy es un día importante: es el fin de vacaciones de medio año. Ese día en que padres y madres del Perú regresamos a rastras a nuestros hijos a sus rutinas habituales y despedimos a nuestros hijos con lágrimas en los ojos.

Lágrimas de felicidad, obvio.

Hoy al fin somos libres nuevamente. Hoy terminan las vacaciones más largas del año (las de verano no cuentan porque hay clases de verano, no se hagan). Hoy es un gran día, un día tan importante que si Julio I hubiera vivido hoy, navidad no hubiera sido declarada 25 de Diciembre sino "el primer lunes después de las vacaciones de medio año". Un día tan importante que incluso Nostradamus lo predijo en sus profecías : "Ese día muchos van a celebrar la libertad en un país que grava sin piedad"

Hoy volteamos orgullosos como sobrevivientes de dos semanas de esfuerzo. Hoy recordamos a nuestros compadres y comadres caídos en la batalla. Hoy es el día en que padres y madres del Perú decimos "no entraremos en silencio hacia la noche" (1). Hoy celebramos nuestro día de la Independencia.

Así que usamos toda esa independencia que tenemos y nos vestimos, nos ponemos el terno o el vestido (o ambos?) y salimos a manejar hacia nuestros centros de trabajo... al tráfico... lleno de movilidades escolares... desconcertados miramos al rededor... vemos a todos esos niños riendo en sus vehículos camino al colegio... riendo de nosotros... por horas... en el tráfico... oh dios, ¿qué hemos hecho?... Hijita... vuelve... :(


(1): We will not go quietly into the night, sólo que acá pasan Día de la Independencia en Español Latino.

Yo te lo dije

En la vida de todo padre hay una etapa en la que tiene siempre la razón sin tener la necesidad de tener un argumento real. Al comienzo todo es más o menos así:

“Papá, por qué no puedo entrar a la piscina? — Porque no.” “Papá, por qué no puedo comer otro chocolate? — Porque te he dicho que no.” “Papá, por qué no puedo saltar en la cama? — Porque yo soy el adulto y he dicho que no.”

Pero en la vida de todo padre también hay un momento en que pierde el derecho a tener siempre la razón. Yo pensaba que eso me iba a durar como hasta que Sofía cumpla 10 años. Iluso.

Todo empezó hace algunos días cuando Sofía y yo fuimos al parque de las leyendas. Yo metí mi laptop en el carro. Al salir del parque abrí la maletera del auto para estar seguro de que mi laptop seguía ahí. No estaba. Me puse blanco y empecé a sudar frío. Llamé al vigilante y empecé a explicarle lo sucedido:

  • Yo: “Bueno, mira pasa que vine al parque a las 10 de la mañana, y al salir hace 5 minutos, he visto que mi laptop ya no está en la maletera.”
  • Vigilante: “Señor, me está usted diciendo que han sustraído una laptop de su vehículo.”
  • Yo: “Sí, eso estoy diciendo”.
  • Sofía: “Papá, yo vi la laptop en el sillón.”

El vigilante me mira con cara de sospecha. Sofía tiene una sonrisa de oreja a oreja.

  • Yo: “Sofía, estás segura?”
  • Sofía: “No, no. No dije nada.”

Seguí hablando con el de seguridad, quien llamo al supervisor. Yo empecé a dudar de mi memoria.

  • Yo: “Buenos días señor, mire pasa que vine al parque a las 10 de la mañana, y al salir hace 5 minutos, he visto que mi laptop ya no está en la maletera.”
  • Supervisor: “Señor, me está usted diciendo que han sustraído una laptop de su vehículo.”
  • Yo: “Sí, eso creo”.
  • Sofía: “Papá, yo vi la laptop en el sillón.”

El supervisor me mira con cara de sospecha. Sofía tiene otra vez una sonrisa de oreja a oreja.

  • Yo: “Sofía, estás segura?”
  • Sofía: “No, no. No dije nada.”

El supervisor llamó al jefe de seguridad.

  • Yo: “Pasa que vine al parque y ahora he visto que mi laptop ya no está en la maletera.”
  • Jefe de seguridad: “Señor, me está usted diciendo que han sustraído una laptop de su vehículo.”
  • Yo: “Creo que sí, pero la verdad ya no se.”.
  • Sofía: “Papá, yo vi la laptop en el sillón.”

El jefe de seguridad me mira con cara de sospecha. Sofía tiene POR TERCERA VEZ una sonrisa de oreja a oreja.

  • Yo: “Sofía, estás segura?”
  • Sofía: “No, no. No dije nada.”

Al final acordé con el jefe de seguridad en ir a mi casa a ver si la laptop estaba efectivamente ahí. Sofía llegó dormida a la casa, pero apenas escuchó que habíamos llegado se paró de un salto.

  • Yo: “Sofía, voy a ver si está la laptop, espérame.”
  • Sofía: “No no no, yo quiero ir contigo.” — mientras en su cara se iba formando una sonrisa.

Llegamos a la puerta del departamento, y al abrirla, efectivamente, en el sillón estaba la laptop.

  • Yo: “Ufffff…” — y en ese momento el color volvió a mi cara.
  • Sofía: “Yo te lo dije”.

Oh no. Sentí el sudor frío en la frente. Pude sentir como todo mi mundo se caía a pedazos. Vi en cámara lenta como mi autoridad de padre caía al suelo y se hacía polvo.

Volteé a mirar a Sofía y ella, nuevamente, tenía una sonrisa de oreja a oreja.

Nada volverá a ser lo mismo. Nunca jamás.