De cómo tu hija puede destruirte en 5 segundos.

"Papá, tienes tetas."

Ese fue el comentario con el que me terminó de despertar Sofía esta mañana.

"Papá, tienes tetas."

Fue un poco sin asco y a manera de observación, como diciendo (no insinuando, esto iba seguro) que mi obesidad ha alcanzado tal punto que ahora podría alimentar criaturas no mucho menores que ella.

"Papá, tienes tetas."

En verdad no supe que decir. Primero estuve intrigado por saber de dónde había escuchado esa palabra. Claramente le expliqué que no era una palabra que una niña debería decir. Pero no, ser un padre-proveedor-macho-educador-responsable no me devolvió la autoestima.

"Papá: tienes TETAS."

Una mezcla de vergüenza y susto se apoderó de mi. Como si todos los años del universo me alcanzaran y me tomaran como propio. Oficialmente anciano.

"Papá, tienes tetas."

Esas fueron las palabras con que Sofía terminó de establecer quien es el bully de esta casa... no lo olvidaré... la venganza es un plato que se come frío... ya vas a ver enana del diablo... voy a esperar a que cumplas 13 años y ahí te voy a decir: "Sofía, yo tengo tetas y tu no".

Y ahí estaremos a mano.

Me voy a llorar a mi rincón.

View Comments
Navigation