La venganza es un plato que se come frío

Sofía me despierta de la siesta más profunda, una siesta propiciada por no uno sino DOS platos de carapulcra, seco y arroz (todo mezcladito como debe ser). Una de ESAS siestas. Viene a despertarme despacito porque sabe que no debería despertarme, pero no puede con su genio. Así que despacito me dice una vocecita: "Papiiiii, no encuentro el cargadoooor...".

  • "¿Y? Esa no es razón para despertarme..."
  • "Es que sólo tengo 10%..."
  • "Déjame dormir Sofía..."

5 minutos después, molesto porque claramente no iba a poder volver a mi siesta, llamé a Sofía.

  • "¿Buscaste en el cajón de tu velador?"
  • Sofía se va y regresa: "No está."

  • "¿Buscaste en el mueble blanco?"
  • Sofía se va y regresa de nuevo: "No está tampoco."

  • "¿En la sala?"
  • Por tecera vez se va y vuelve: "No, no está."

  • "¿Debajo de tu mesa de noche? ¿En la mesa de tu cuarto? ¿En el ropero? ¿Con las cosas de peinar? ¿Debajo de la cama?"

Sofía se va cada vez, y cada vez vuelve a decirme lo mismo, que no está por ningún lado el f*ckin cargador. Resignado, me levanto, busco en todos esos sitios, y sí pues, no está. Así que me siento en su cama para pensar, y ahí está, ENCIMA DE LA MISMÍSIMA CAMA, A VISTA Y PACIENCIA DE MI HIJITA LINDA ˆ&!@&#!@#!, ESTÁ EL &!*@#! CARGADOR.

En ese momento se rasga la tela del espacio-tiempo y llega desde el pasado una visión de 25 años atrás, en un departamento en Higuereta, en ella, mi madre aún joven, está mirándome a la cara y gritando "TE DIJE QUE TENÍA QUE ESTAR ACÁ, QUE BUSQUES BIEN! ACÁ ESTÁ!! OJALÁ UN DÍA TUS HIJOS TE HAGAN PAGAR TODO LO QUE ME HACES SUFRIR!!!"

Claramente, la venganza es un plato que se come frío, touché Madre, touché. Rubén Blades dijo que las cuentas del alma no se acaban nunca de pagar. Tenía toda la razón.

(foto por Stanislav Novak)

View Comments
Navigation