Lulú

El día jueves llegó una polizón huésped a nuestro hogar: Lulú. Lulú es una perrita pequeña de peluche que mandaron del colegio como parte de una tarea: cada familia tiene a Lulú un par de días, y luego envía fotos de Lulú con la familia en un folder que luego va donde la siguiente familia. Así todas las familias se conocen un poco mejor a través de sus experiencias con Lulú.

La Familia Ferreyra
La Familia Ferreyra (y Lulú)

Sofía estaba totalmente emocionada, obvio. Llegó ese día con mil planes que ya había hecho con Lulú, los mil parques a donde íbamos a ir, la comida que le iba a preparar, etc.

Cada almuerzo en casa desde que Lulú llegó, Sofía ha puesto la mesa para el perro peluche y le puso comida en un plato (comida de juguete). Lulú tenía su propia silla en la mesa, ni a Timoteo lo tratan tan bien en su casa. Cuando terminamos de comer, Sofía limpiaba los platos de Lulú y la levantaba de la mesa. Aún no entiendo como es que Sofía termina bañada en ketchup pero Lulú no tiene una sola mancha.

Los últimos 4 días en el cuarto de Sofía ha estado la cama de Lulú. Esos 4 días Sofía no ha roncado ni una noche... según ella esas 4 noches la que roncaba era Lulú.

Luego llegó la hora de ir al parque, con Lulú bajo el brazo. En el parque todos están con sus perros, sólo que no son de peluche. Yo lo único que pienso mientras caminamos es "No señoras, no somos una familia con problemas mentales". Mientras sus dueños nos ven como a los locos Adams, los demás perros se nos acercan, aparentemente con ganas de copular con la pobre Lulú. Hubieran sido muy buenas fotos para enviar al colegio, pero hubiera tenido que lavarla antes así que mejor no.

Cada familia le da un regalo a Lulú al final de su visita. Cuando llegó, Lulú tenía una cama, un polo, una bufanda y unos ganchitos de pelo de las familias anteriores. Yo compré esto:

Caca falsa
Sí, eso es caca.

Falsa, obviamente. La compré en secreto. Antes de que piensen que mi única intención era jugarle una pasada a la profesora, sepan que me sirvió para enseñarle una lección de civismo a Sofía.

Cuando Sofía no estaba mirando la dejé debajo de Lulú para ver que decía Sofía. No la había visto tan asqueada desde la vez que la hice comer olluquitos. Le expliqué a Sofía que cuando un perrito se hace la caca uno mismo tiene que limpiarla. Es como tener un hijo sólo que los perros hacen más bulla. Es como tener un hijo sólo que los perros ensucian más. Es como tener un hijo sólo que los perros te muerden. Es como tener un hijo.

Civismo en acción
Civismo en acción.

Mañana Lulú regresa finalmente al colegio, pero sin la caca. Sofía prefirió que compremos un hueso de plástico que hace el mismo ruido que un payaso siendo apuñalado por la espalda. Un chillido que es lo más desesperante que he escuchado en mi vida. Estoy seguro que su profesora me va a preguntar porque diablos no le mandé mejor la caca.

Sofía y Lulú
Adiós Lulú.

PD:

Estas últimas semanas no he escrito mucho por dos razónes: La primera es que he estado guardando algunos posts para el blog de la Clínica Delgado, con quienes colaboro ahora.

La segunda razón es que he estado ocupado en un taller de Stand Up Comedy (que dicta Walter Chullo). La presentación del taller es el 12 de Septiembre a las 9pm, donde me toca presentar un monólogo corto. Ya estare publicando más formalmente la invitación.

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