Una noche diferente

Ayer a las 4am me desperté, como uno lo hace normalmente algunas noches. Sólo que esta noche era diferente, empecé a ver unas luces dando vueltas en la casa. Me hizo acordar mucho a alguna película de Spielberg y pensé que finalmente habían venido los aliens por mi. "Muérete de envidia Sixto Paz!" – pensé para mis adentros. Pero hacia afuera sólo atine a decir “¿Quién es?”.

De pronto dos personas entraron a mi cuarto y me empujaron para que volviera a echarme en la cama. "Cállate la boca nomás, pon las manos en la espalda". Me quedé extrañado, ¿¿en serio se habían metido a robar A MI CASA?? Les hice caso, y rápidamente me amarraron las manos con lo que luego descubrí era un cable de guitarra.

  • "¿Tienes plata, joyas o armas de fuego?". Mmmm… ¿en serio tengo cara de congresista republicano? ¿De narco indultado?
  • "No, tengo 300 soles en mi billetera, llévatelos."
  • "¿Dónde esta la billetera?"
  • "Uuuuuy, *laca*” – pensé – “por desordenado me van a meter bala, no me acuerdo donde cuernos dejé la billetera".
  • "Ya ya, ponle una media en la boca que no haga bulla"
  • "Que esté limpia, por favor que sea una media limpia" – pensé... y hasta ahora tengo el sabor a queso en la boca :(

Al rato me sacaron la media de la boca para preguntarme de nuevo si tenía joyas, plata o armas en la casa. Quiero pensar que cada una de las 4 veces que me lo preguntaron fue un ladrón distinto, de lo contrario el ladrón tiene déficit de atención y podría olvidarse que esta casa ya la robó.

Me taparon la cabeza con las almohadas. Jamás vi un arma ni las caras de los ladrones. Y felizmente todo el tiempo escuché los ronquidos de Sofía que me hacían saber que estaba dormida todavía.

De pronto escuché unos ruidos en la sala. Estaban desconectando la televisión de la sala para llevársela. "Bueno, supongo que ya se van."

Y luego escuché un sonido familiar, el sonido más aterrador que he escuchado alguna vez en mi vida: "Hola, soy Bee-duh!". Todo había resultado tan bien hasta ahora, todo había sucedido en silencio y este maldito bicho que me la tenía jurada desde navidad iba a hacer que me disparen!!

  • "Hola, soy Bee-duh!"
  • "Hola, soy Bee-hmmmpphhhhfffff"

Lo metieron al saco y también se lo llevaron. Felizmente. Señor ladrón, espero que ese bicho le haga la vida imposible tanto como me la hizo a mi.

Y se acabaron los ruidos. Conté hasta 150 esperando a ver si escuchaba algo, para estar seguro que ya se habían ido. Nada. Me paré, aún con las manos atadas a la espalda, y fue hasta la puerta de mi cuarto.

"Señor ladróoooon… voy a saliiiiiiir… si sigue ahí avíseme para regresar a mi lugar asignado!". Sólo silencio. Así que decidí salir. Lo primero que hice fue cerrar la puerta de la casa. Luego le toqué la puerta a la nana, a la que felizmente no habían molestado. Le toqué la puerta y luego de algunos intentos recién me abrió. Claramente no había sentido nada de lo que pasó.

  • "Necesito que me desates!"
  • "mmmm aaaa?"
  • "Se metieron a robar a la casa." – le dije
  • "¿En serio?"

No mira, me amarré yo solito. ¡Claro que no! ¡Y tampoco fue una pepera de la Av. La Marina!

Luego llamé a mis papás y a serenazgo, y me puse a revisar que cosas faltaban en la casa. Básicamente cualquier cosa de cómputo se la habían llevado. No voy a contar los detalles de qué ni de los trámites en la policía, porque en verdad no hay manera divertida de contarlos, son más aburridos que ver que los Te Deum de Cipriani.

Mi mamá me contó después lo que pasó cuando Sofía se despertó (yo estaba en la comisaría).

  • "Sofía, papá ha llevado todas las cosas a arreglar porque se les acabó el internet."
  • "Está bien" – responde Sofía – "pero han movido mis banquitos y se han llevado 2 peluches de Monsters Inc., yo creo que han sido los ladrones."

Así que dado que claramente no se iba a creer nada de lo que le digan, más tarde le dije la verdad (a medias): "Sofía los ladrones se llevaron unas cosas de la casa, pero no tienes que preocuparte porque ya están en la cárcel". Ella sólo asintió con la cabeza, muy tranquila.

Y a mi me deja tranquilo que ahorita ella este en su cama, roncando, como si nada hubiera pasado. Me deja tranquilo poder escribir de esto mientras me rio de todas las tonterías que se me ocurren al respecto de lo que pasó anoche. Porque al final de cuentas, ¿de qué puede reírse uno, si no empieza por reírse de uno mismo?


PD1: No voy a hablar de qué o cuál coyuntura política permite que cosas así sucedan, yo tengo una opinión, pero no soy quién para ir desperdigando una opinión no experta sólo porque algunas personas deciden leerme de vez en cuando. Eso sería irresponsable.

PD2: Uno nunca piensa que estas cosas le pueden pasar. Ayer me pasó. Se metieron por el balcón del segundo piso y encontraron la mampara abierta, porque claro, a quién se le iba a ocurrir que alguien iba a trepar por ahí. Tomen las medidas de seguridad necesarias, esa que funcionan mucho mejor que el pánico colectivo.

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